¿SIGUEN LOS HUMANOS EVOLUCIONANDO?

la-superevolucion-humana-como-esta-tribu-aguanta-13-minutos-bajo-el-aguaTraducido de theconversation.com

La inmersión más profunda registrada por la gente de Bajau Laut en el sudeste de Asia fue de 79 metros, y el tiempo más largo que pasaron bajo el agua fue de poco más de tres minutos. Aunque los Bajau no bucean a estas profundidades ni durante este tiempo durante su pesca diaria, pasan hasta el 60% de su vida laboral bajo el agua.
Una nueva investigación publicada en la revista Cell muestra que tienen algunas adaptaciones físicas y genéticas para ayudarles a realizar estas increíbles inmersiones. Parece que, aunque tendemos a vernos a nosotros mismos como en la cima del mundo natural, la evolución todavía tiene un control sobre algunos grupos de personas. Los está cambiando para adaptarse mejor a su entorno y su estilo de vida inusual.
Los Bajau Laut han vivido tradicionalmente una vida nómada en casas flotantes, explotando los ricos recursos de los arrecifes de coral y los bosques de manglares de la región. Durante el siglo XX, algunas poblaciones de Bajau se asentaron en la costa pero continuaron viviendo un estilo de vida de subsistencia (trabajando solo para sobrevivir) basándose en sus métodos tradicionales de pesca. Dado que el único equipo de buceo disponible es un par de gafas de madera y algunas pesas de mano, su éxito depende de su capacidad para bucear profundamente y contener la respiración durante mucho tiempo.
Un equipo internacional de investigadores estudió los Bajau y descubrió que tenían bazos significativamente más grandes que las personas de una aldea vecina que cultivan principalmente en lugar de pescar su comida. Esto fue cierto incluso para los miembros de la comunidad de Bajau que no bucean, lo que sugiere que es un rasgo heredado en lugar de un cambio en los individuos causado por una vida de buceo.
El tamaño del bazo es importante porque es un depósito en el que se almacenan los glóbulos rojos. Durante una inmersión, el bazo se contrae y empuja estos glóbulos rojos adicionales a la sangre circulante, aumentando su capacidad para transportar oxígeno. Esta respuesta también se ha encontrado en mamíferos buceadores, como las focas.

file-20180419-134691-fp7shfEl análisis de ADN reveló otro cambio que resultó ser una de las variaciones genéticas más frecuentes en la población de Bajau. Esto estaba en un gen que ayuda a controlar los niveles de una hormona llamada T4 , que es producida por la glándula tiroides. Esta hormona causa aumentos en la tasa metabólica (la cantidad de energía que el cuerpo puede usar en un período de tiempo determinado), lo que puede ayudar a combatir los niveles bajos de oxígeno, pero también se asocia con un mayor tamaño del bazo en ratones.
Otros genes que variaron entre los Bajau más de lo que se esperaría en la población general se asociaron con la forma en que el cuerpo responde al buceo. Uno de estos genes hizo que la sangre se exprimiera de las extremidades y áreas no esenciales del cuerpo para que el cerebro, el corazón y los pulmones pudieran continuar recibiendo oxígeno. Otro impidió que altos niveles de dióxido de carbono se acumulen en la sangre. Todo esto sugiere que la selección natural ha ayudado a dar forma a los Bajau para que puedan sumergirse más profundamente y por más tiempo.

Otros ejemplos

Esta no es la primera vez que se descubren ejemplos de evolución humana continua entre grupos específicos de personas. Por ejemplo, la mayoría de los tibetanos étnicos tienen una mutación que normalmente no se encuentra en los chinos étnicos y produce más glóbulos rojos para compensar la reducción de los niveles de oxígeno en el aire a grandes alturas. Otros estudios han demostrado que los grupos de inuit en Groenlandia se han adaptado a las grandes cantidades de grasa que comen de una manera que significa que pueden hacer frente a esta dieta sin un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.
Los autores del estudio Bajau sugieren que comprender sus adaptaciones puede ayudar a la investigación sobre el tratamiento de la hipoxia, que es cuando el tejido corporal no recibe suficiente oxígeno debido a una enfermedad o lesión. También sería interesante saber si los Bajau tienen otros cambios en sus genes similares a los de la mayoría de los tibetanos. Ambos grupos pudieron haber evolucionado los cambios debido a que la hipoxia era lo suficientemente común al vivir en altitudes más altas o al respirar bajo el agua que tener los genes mutados les daba una ventaja significativa.
Sabemos que las mutaciones que afectan funciones corporales específicas a veces pueden surgir por separado en personas o grupos no relacionados. Pero también es posible que, en este caso, dos comunidades que están muy alejadas puedan tener mutaciones diferentes con efectos similares en su capacidad para hacer frente a niveles bajos de oxígeno. Quizás esa comparación sea el próximo paso de esta investigación muy interesante.

 

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